En el ámbito de las motos, los líquidos refrigerantes más comunes se basan en etilenglicol o, menos frecuentemente, en propilenglicol (menos tóxico). Se clasifican por su tecnología de aditivos, similar a los de coche, pero están formulados específicamente para proteger los componentes de aluminio de las motos y evitar daños por cavitación:
